Y sin entender qué fuerza me motiva caminar a la luz, como si mi vida dependiera de ello, cada paso que doy, es tan pesado que cuando logró dar un paso a la vez, ya ha pasado una década de mi vida, ésta densa bruma que nubla mi razón, razón ja ja, si tuviese un poco de esa razón mis pasos serían tan ligeros como el pensamiento, pero mi realidad hace que mis pasos sean tan lentos y pesados, que al final de una década, me doy cuenta que no estoy tan lejos de mi punto de partida.
Pero ahí se encuentra esa extraña luz, que está en mi horizonte, inmóvil, que centra toda mi atención, no se porqué, pero lo hace, y sin decir nada, es sólo una luz dice mi razón, no entiendo, pero sé que me llama, y por mi nombre, su luz inunda mi ser y sigo mi larga y pesada marcha, me pregunto cuándo llegaré a ella, que és, porqué me llama, de dónde me conoce,que quiere de mí,todo esto, me es tan extraño, que tengo miedo, pero continúo, a medida que avanzo en mi largo camino, me doy cuenta que he dejado de lejos todos mis temores, que mientras miro la luz, me he vuelto sabio y prudente, no he dejado mi marcha ni por un instante, en el epílogo de este largo camino, me doy cuenta que he envejecido, que el ímpetu de mi juventud se marchó, para nunca volver, ahora mis pasos son más ligeros como un pensamiento, que el camino a la luz ya casi termina, y algo dentro de mi, me dice que empezará otra marcha.

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